Dos exclamaciones inflables a escala humana mantienen un diálogo en el espacio. Están activadas por un dispositivo especial que puede regular la entrada de aire de manera manual o automática. Este dispositivo es manejado por la artista (a modo de un DJ del aire) que administra cantidades parciales de aire y muchas veces detiene el dispositivo. Esta alternancia inflado/desinflado va generando que las tipografías pasen de ser cosas informes a cosas que pueden leerse, y esa transformación le imprime un carácter anímico a las exclamaciones, que pasan de estar deprimidas a exaltadas en un breve lapso de tiempo, para luego volverse a deprimir y así sucesivamente. Esas oscilaciones del ánimo, que se repiten una y otra vez en loop, entran en consonancia con el actual contexto y estrés socioeconómico que las rodea.